¿Y quién se queda a cuidar el changarro?
Columna de opinión | Contexto BCS
En Baja California Sur todavía falta para las elecciones de 2027, pero pareciera que a más de uno ya le ganó la calentura electoral.
Entre funcionarios, alcaldes y diputados de Morena que buscan acomodarse en la siguiente boleta, la pregunta que empieza a surgir es bastante sencilla: ¿y quién se queda a cuidar el changarro?
Porque una cosa es tener aspiraciones políticas, que son legítimas, y otra muy distinta es que la administración pública termine convertida en una sala de espera para el siguiente cargo.
Cuando un funcionario pide licencia, deja una silla vacía que alguien tiene que ocupar. Y ahí empieza el asunto: llegan encargados, suplentes o interinos que, aunque tengan las mejores intenciones, muchas veces necesitan tiempo para agarrarle la onda al puesto.
Mientras unos aprenden dónde están los expedientes, otros esperan autorizaciones y algunos asuntos simplemente se quedan atorados.
Y como siempre, al ciudadano le toca bailar con la más fea.
Porque los baches no piden licencia, las fugas de agua no esperan encuestas, la inseguridad no se toma vacaciones y los problemas de las colonias no se resuelven con fotografías de aspirantes recorriendo las calles.
Lo curioso es que para buscar el siguiente hueso parece haber tiempo, energía y hasta agenda completa. Pero para atender los pendientes de la administración, las respuestas no siempre llegan con la misma rapidez.
Claro, pedir licencia es un derecho y participar en política también. El problema aparece cuando los movimientos electorales afectan la continuidad del gobierno y nadie explica quién se hará responsable de los resultados.
En La Paz y en el resto del estado, la gente necesita funcionarios que resuelvan, no oficinas donde cada cambio de titular signifique volver a empezar.
Porque si todos andan viendo cómo subirse al siguiente barco político, alguien tiene que quedarse al timón del gobierno.
Y aguas, porque mientras unos hacen cuentas para el 2027, los ciudadanos siguen haciendo cuentas para llegar a fin de mes, pagar el agua que a veces ni llega y reparar los daños que dejan las calles.
Al final, la pregunta no es quién se quedará con la candidatura.
La pregunta es quién se está haciendo cargo del gobierno mientras los demás andan en campaña.

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